Lamentablemente se ha visto un aumento de casos en las últimas semanas, por lo que se advirtió sobre la prevención en el hogar. El Hospital está preparado para atender y curar quemaduras hasta segundo grado.

 

 

La necesidad de calefacción durante el invierno en los hogares puede transformarse en un riesgo para los más pequeños. Por ello es que desde el Hospital de Ancud se reforzó el llamado a extremar las precauciones para evitar que los niños, principalmente, sean víctimas de quemaduras, las que dependiendo de su gravedad pueden dejar importantes secuelas. Solo en el mes de Julio recién pasado se atendieron seis casos de niños quemados en diversas partes del cuerpo. “Nos llamó la atención encontrarnos con niños con quemaduras en las manos, de mediana gravedad, pero que podrían tener un futuro incierto respecto a las secuelas que dejan éstas”, cuenta la Dra. Huguette Urbina Reyes, Subdirectora Médica (S) del recinto asistencial. Para la profesional es una cifra alta considerando que años anteriores no se había registrado tal cantidad. A ello suma otros casos que no son llevados a la Unidad de Urgencias, quemaduras consideradas menores pero que igualmente pueden traer consecuencias mañana. “Estos niños deben ser curados en Pabellón, además de realizarse aseos quirúrgicos con anestesia. Los niños deben ser sometidos a ayunos para suministrarles esta anestesia; aunque sufren dolor sin estar anestesiados; deben estar presente los papás…, entonces debemos evitar que los niños se quemen, para lo cual todos debemos colaborar”, agrega la facultativa.

 

POSIBLES SECUELAS

Los menores que han llegado con quemaduras al Hospital ancuditano, tienen principalmente entre uno y dos años y medio. Se ha trabajado el tema con el Cirujano Infantil y se ha advertido que hay un origen claro. “Las causas provienen de la calefacción. No tomamos medidas de prevención para estas fuentes calóricas; las estufas generalmente están sin protección, estufas a parafina a veces están en medio de las salas, pasan los niños y se queman. Los adultos somos quienes tenemos que velar por nuestros niños”, apunta la Dra. Urbina.

El médico Irian Ordaz Humbria, es el Cirujano Infantil del Hospital de Ancud. Comenta que si bien los casos conocidos últimamente no son quemaduras extensas, por el sitio en que se produjeron son considerados graves. “Un niño que se quema la mano puede tener secuelas. La motricidad fina puede verse afectada. Si le deja retracciones, entonces puede quedar con manos no funcionales. Estamos viendo niños quemados muy pequeños, lo que se produce por su curiosidad. El brillo del fuego les llama la atención y pegan la mano en el vidrio de la combustión lenta. Lo mismo con los caños. Eso es evitable, los padres no pueden descuidarse, porque una quemadura puede ser mortal”, sostiene el profesional.

Con la presencia de un Cirujano Infantil en el hospital ancuditano, estas emergencias y su tratamiento no requieren ser derivados, al menos hasta el segundo grado en el nivel de quemaduras. Un paciente calificado Gran Quemado deberá ser llevado a un hospital de alta complejidad para terapia intensiva, generalmente en Santiago.

“Algunas estadísticas indican que las quemaduras son la tercera causa de muerte en niños menores de 14 años, después de los accidentes y ahogamientos. Y en menores de cuatro años, es la segunda causa de muerte. Las quemaduras pequeñas también pueden ser mortales por el riesgo de infección. Para un Gran Quemado, que ocurre cuando una persona tiene más del 30% de su cuerpo afectado, esto puede ser mortal. La caída de una olla de agua hirviendo sobre un niño, por ejemplo. Además, la piel de ellos es mucho más delgada que en los adultos. Entonces, para ellos es mucho más grave”, relata el Dr. Ordaz.

Otra costumbre sureña que puede ocasionar un accidente de este tipo, es el manejo de agua u otro líquido caliente sobre la mesa a la hora de comer. “Es riesgoso cuando alguien sienta en sus piernas a un niño; éste puede manotear y dar vuelta esa taza y el agua quemar su zona pectoral, genitales o piernas. Las ollas también son peligrosas, no se puede dejarlas en la orilla de la estufa porque el pequeño puede acceder a éstas. Hay tantas cosas que podemos hacer para evitar accidentes…”, plantea la Dra. Urbina.

 


SOLO AGUA BIEN FRIA

¿Qué hacer en caso de quemadura en el hogar o en cualquier lugar? Los profesionales del Hospital ancuditano recomiendan solamente chorrear agua bien fría sobre la zona afectada, de manera inmediata, antes de recurrir a la Unidad de Urgencias. El agua fría evita que el calor siga quemando la piel. Jamás se debe aplacar el dolor o intentar curar con otros métodos caseros. “He visto llegar a niños con orégano, pasta de dientes, harina, aceite de comer. Eso entorpece mucho la labor posterior, porque se convierte en una costra que después hay que retirar. Lo único que se debe hacer es poner agua fría y traerlo al hospital”, expresa la misma Subdirectora Medica.

Su apreciación la reafirma el Dr. Ordaz: “Uno de los primeros niños que vi aquí tenía una quemadura en el pecho. Le habían puesto cremas. Eso lo he visto en todas partes. Incluso he visto abundante café en polvo en las heridas, es lo más frecuente. Esa costra hay que rasparla con cepillo en el quirófano, no puede quedar nada pegado a la piel. Ello es más traumático para el niño. También hay más riesgo de infección”, advierte el médico. Por eso solamente se recomienda poner agua bien fría en caso de haberse quemado, antes de acudir a un centro asistencial urgente.

Una vez el paciente quemado llega a Urgencias, se ejecutan los primeros auxilios. Después actúa el Cirujano Infantil y desde allí se programa el trabajo en el quirófano. “Esas flictenas, esas ampollas grandes que se forman en las manos, hay que limpiarlas, porque después se secan y producen retracción. Se hace la curación en quirófano, se limpia la herida y se cubre con vendaje. Unos cinco días después se hace una segunda limpieza quirúrgica, donde se retira los bordes necróticos si los hay. Todo esto con anestesia. Una tercera curación ya no va al quirófano. Una quemadura de primer o segundo grado, superficial, en 15 días debería estar curada. No quiere decir que se acabe el problema. Ese paciente debe ser derivado a COANIQUEM, porque hay que poner una férula metálica para que la mano se mantenga extendida y no cicatrice de esa forma. La mano puede quedar en garra o con una cicatriz disfuncional”, señala el mismo facultativo, en relación a las eventuales secuelas.

Una cicatriz de quemadura amplia puede obligar a un injerto, quitándose piel desde otra zona del cuerpo, generando una nueva cicatriz de por vida. “Todo esto no debiera pasar si se toma las providencias del caso. Estas quemaduras son evitables en casa. Las estufas debiesen tener rejillas para que el niño no se acerque. No poner líquidos calientes al alcance de ellos, pues están aprendiendo a caminar y están tocando todo. Tampoco sentarse a tomar café con un niño cargado y tener cuidado con las planchas. En fin, hay varias medidas que se pueden tomar”, recomienda finalmente el Dr. Irian Ordaz, Cirujano Infantil del Hospital de Ancud.