Opinión: Conciencia de los Derechos y Deberes de nuestros Pacientes


Por César González Erices 

Abogado

Director (s) Hospital de Ancud

 

             Ya por el año 2012, entra en vigencia la ley de Derechos y Deberes de los Pacientes, que en resumen establece cuáles son los derechos y deberes de las personas en relación con las acciones vinculadas a la atención de salud. Son estas personas el eje principal de la Salud Pública y el foco que mueve a toda persona que desempeña funciones en un establecimiento de salud.

                Esta carta, que debe estar presente en instituciones de salud públicas y privadas, presenta una serie de aspectos interesantes, tanto para usuarios como para los funcionarios públicos que otorgan prestaciones de salud, y que dicen relación con una serie de derechos y deberes.

                La ley es clara en señalar que toda persona tiene derecho, cualquiera sea el prestador de salud, a que las acciones de promoción, protección y recuperación, se le den oportunamente y sin discriminaciones arbitrarias, en la forma que determine la Constitución y las leyes. Es decir, hacer distinciones basadas en razones de género, raza, estirpe o condición, están vedadas y, por tanto, son condenables, tanto civil como administrativamente.

                Nuestros usuarios, según lo que prescribe el texto legal, tienen derecho a recibir un trato digno y respetuoso en todo momento y circunstancia, también a que los prestadores de salud cumplan las normas vigentes en el país, y con los protocolos establecidos en materias tales como infecciones intrahospitalarias, identificación, accidentes, errores en la atención y en general a ser informada de cualquier evento adverso durante la atención. Siguiendo este orden de ideas, las personas tienen derecho a que se facilite la compañía de familiares y amigos cercanos durante su hospitalización y con ocasión de prestaciones ambulatorias, de acuerdo al reglamento, junto con el derecho a la consejería y asistencia religiosa o espiritual.

                Todos estos derechos tienen sentido si nuestros usuarios que reciben prestaciones de salud están informadas de ello, es decir, que hagan valer su propio derecho a la información, la cual debe ser suficiente, oportuna, veraz, comprensible, en forma visual, verbal o por escrito. Ejemplo básico de este derecho a la información en nuestro Hospital de Ancud, es el mantener en un lugar visible la carta de derechos y deberes a la que estamos haciendo referencia, así como también el hecho que nuestros funcionarios porten una identificación visible con la función que desempeñan. Sin embargo, lo que ningún usuario puede olvidar es el tener derecho a ser informado, en forma oportuna y comprensible acerca de su estado de su salud, del posible diagnóstico de su enfermedad, de las alternativas de tratamiento disponibles y de los riesgos que ello pueda representar, así como del pronóstico esperado y del proceso previsible del postoperatorio cuando procediere, de acuerdo con su edad y condición personal y emocional. Si la condición de la persona, a juicio del médico, no le permitiera recibir tal información, debe ser entregada al representante legal o a la persona bajo cuyo cuidado se encuentre. En caso de atenciones de urgencia, el paciente recibirá la información cuando el médico determine que está en condiciones de recibirla.

                Por otro lado, el respeto a los reglamentos internos de nuestro Hospital, el cuidado de las instalaciones y equipamiento, el respeto a nuestros funcionarios y la colaboración con ellos, son, entre otros, deberes que siempre deben tener en cuenta nuestros usuarios al momento de requerir la atención de salud.

                Por último, frente a cualquier diferencia se puede reclamar, ya sea ante el mismo Hospital y, de no estar satisfecho el usuario con nuestra respuesta, podrá recurrir ante la Superintendencia de Salud.

                Instamos a  nuestros usuarios a ser conscientes de los Derechos que le asisten, así como también cumplidores de los Deberes que le competen, y que se encuentran en la ley, objeto de este artículo.